Atrapados en la vision de iglesia


Muchos cristianos andan muy contentos en la visión término muy de moda en nuestras iglesias grandes y pequeñas. No hay iglesia que no tenga su propia visión y todo aquel que asista a una congregación cristiana debe involucrarse con esa visión.

Pero con el debido respeto, y sin ánimos de malograr la fiesta, muchas de estas "visiones" son egoístas, que apuntan a involucrar más y más a la persona en las actividades dentro de la iglesia, y que no se puede salir de esos límites, hasta puede considerarse como falta de sujeción, de integración y en algunos casos puede ser mal vista por los hermanos.

Nuestra visión muchas veces nos ha sumergido en el egocentrismo: De nosotros, por nosotros y para nosotros (como iglesia). Por ejemplo:

  • Hay un barrio pobre, una iglesia pequeñita con un pastor que sin percibir ningún salario comparte la Palabra; nuestra visión de iglesia hace que vayamos a ese barrio y que a unas cuadras de distancia abramos nuestra propia iglesia, llevemos nuestro propio pastor o algo por el estilo, hagamos eventos evangelísticos con coreografía, teatro, etc. Es decir, una extensión de nuestra iglesia.
  • En todas nuestras actividades, absolutamente todas, tenemos que anteponer nuestro sello: Hecho por la iglesia tal...
  • Los cristianos más testifican de lo buena que es su iglesia, pero no de lo bueno que puede ser el evangelio en la vida del ser humano, independientemente de la iglesia cristiana que vaya.
  • Sería una locura hacer actividades que beneficien a una iglesia que no pertenece a nuestra denominación. Algunos dirán: es que nosotros también tenemos necesidades, sin ver que al otro lado faltan muchísimo más cosas.
Lo que pasa es que los cristianos estamos muy sumergidos en la visión de iglesia, pero no tenemos visión de reino. Lamentablemente la visión de iglesia no nos permite trascender nuestras paredes, es decir, no nos permite ir más allá de los límites eclesíasticos y comprender que la obra del Señor es más grande de lo que pensamos.

  • La visión de reino hace que cuando hagamos evangelismo, los recién convertidos vayan a la iglesia más cercana - no necesariamente a la iglesia que pertenecemos.
  • La visión de reino conlleva a apoyar una iglesia aún cuando esta no es parte de la denominación.
  • La visión de reino hasta puede llevar a costear con una ofrenda para el pastor que dirige una obra en lugares donde hay mucha pobreza.
  • La visión de reino permite entender que las iglesias cristianas de nuestro alrededor no son de la competencia, sino son nuestros hermanos a quienes puedo extender una mano, apoyar sus eventos, enviar líderes para obras de evangelismo cuando lo necesiten.
  • La visión de reino nos permite entender que los miembros no pertenecen al pastor local o a la denominación, sino a Dios.
  • Al final de cuentas, en el cielo no nos preguntarán cuánto nos esforzamos pot hacer crecer nuestras iglesias, sino cuánto de la visión del reino hicimos que impacte en la sociedad.

No hay amigos en la Iglesia


Mucha gente se encuentra sin esperanza, muchos ya lo han intentado todo y sienten que ya no pueden más.

Por diversas razones, llegan a la iglesia, el lugar en el que se habla tanto del amor, pero donde poco se practica ese amor.

Parece que la iglesia anda muy contenta donde cada quien tiene su círculo y no hay espacio para aquellos que llegan por primera vez, sedientos de un saludo, un abrazo, unas palabras que los hagan sentirse especiales, al no encontrar en el mundo nada de eso, creen que en la iglesia se puede encontrar verdaderos amigos.

Pero la iglesia lo anda complicando todo. Lo hacemos tan difícil. Hablamos de evangelismo, y creemos que es pararse en el mercado con un bombo y una pandereta, o alucinamos que sólo se evangeliza en conciertos de rock con harta música de las bandas del momento. Cuando lo que en en verdad impacta la vida de la gente y lo que toca su corazón, es cuando decidimos hacernos sus amigos.

No basta con ir a la iglesia, sentarte, pararte, orar, cantar y opinar de lo que te gustó y te disgustó. Tenemos que hacer algo más que sólo eso: Tenemos que estar siempre mirando hacia la puerta, no para ver cómo vienen vestidos, o si se peinaron o se bañaron, es para ver si hay alguien nuevo para correr tras ellos, saludarlos y abrazarlos. Hagamos que se sientan especiales. ¡Ese es el evangelio simple!

A la gente no le impacta la majestuosidad de nuestros templos, nuestra música moderna, la prédica, o la manera en cómo se ora, o se enseña; a la gente le impacta tu amor, ese amor que Dios puso en tu corazón para compartirlo a los necesitados. Todos los que van a la iglesia están necesitados.

Hacer discípulos es una orden que Jesús le dio a la iglesia. Y la manera sencilla de iniciarlo es con un saludo de amigo.

El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos. Juan 31:35 (Nueva Traducción Viviente)

El palabreo de nuestros folletos

A inicios del siglo pasado, los folletos (tratados, volantes, anuncios) se han usado para publicitar todo tipo de mensajes. El mismo Adolf Hitler los usó masivamente para convencer a la población a unirse a su partido Nacionalsocialista Obrero Alemán.


Panfleto Nazi

Con el paso del tiempo se han diversificado, antes eran extensos, pero atractivos, porque no había la televisión ni la internet, entonces la gente al ver dibujitos con palabras, se entretenían leyéndolos.


Publicidad Kolynos de 1956 en España

La iglesia no se quedó atrás, también empezó a usar los folletos, pero que sin darse cuenta el método se quedó en el tiempo, las palabras abundantes y los dibujitos ya eran cosa del pasado. Ahora se tienen televisores 3D, y los 'smartphones' que van de la mano con las redes sociales.

En el afán de evangelizar, hemos convertido a nuestros folletos en un pronunciamiento muy rústico en el que pretendemos "meter" toda la Biblia, aprovechando cualquier espacio para llenarlo de palabras y más palabras que para una sociedad apresurada y sin tiempo, le resulta aburrido e irrelevante.


Un modelo de tratado evangelístico

CORTO PERO DESAFIANTE


El mensaje de Jesús siempre está vigente para la humanidad, lo que no siempre estará vigente, serán las formas en cómo compartimos ese mensaje.

Para crear un mensaje atractivo, no hacen falta conocimientos profesionales en publicidad, sólo basta con mirar los anuncios de los comercios, y preguntarnos cómo hacemos lo mismo a la hora de evangelizar sin perder nuestra esencia.