Regresando a lo simple
Estos últimos años el mundo ha tomado un rumbo hacia lo simple mientras que los cristianos hemos apuntado más hacia lo complejo.
Nuestras prédicas a menudo son largas y poco entendibles.
Nuestra música se ha vuelto tan difícil de cantar que muchos sólo atinan a aplaudir.
Nuestros reglamentos y leyes eclesiales se han vuelto tan estrictos que en muchos caso se anteponen a la misma voluntad divina.
Andamos muy cómodos en nuestras complejidades, que hemos olvidado pasos tan sencillos para alcanzar a los perdidos, que si les diéramos el uso correcto obtendríamos grandes resultados.
Tal vez sea el tiempo de preguntarle a Dios, qué podemos hacer para "bajar" el cielo a nuestro mundo real, donde la gente corre, no tiene tiempo, anda preocupada y muy ocupada, buscando una palabra que le ayude a cambiar el rumbo de su alma.
Cinco Solas
Quiero empezar este blog con cinco frases en latín que surgieron durante la Reforma Protestante y resumen las creencias teológicas básicas de los reformadores o protestantes que entraban en contraposición con la doctrina católica:
Sola scriptura (“solo por medio de la Escritura”)
Enseña que solo la Biblia es la palabra de Dios autoritativa e inspirada, es decir, la única fuente de doctrina cristiana, y que es accesible para todos, es decir, que es capaz de ser entendida con claridad, y se puede autointerpretar por medio de ella misma.
Sola fide (“Solo por la fe Dios salva”)
Es la enseñanza que dice que la justificación (interpretada en la teología protestante como “ser declarado justo por Dios”, y se asume que significa “salvación”) se recibe sólo por la fe, sin ninguna mezcla ni necesidad de buenas obras.
Sola gratia (“solo por la gracia”)
Es la doctrina que sostiene que la salvación viene sólo por la gracia divina o gracia de Dios; es decir, por un “favor inmerecido”, no como algo que el pecador haya conseguido por sus propios méritos.
Solus Christus o Solo Christo (“solo Cristo” o “solo a través de Cristo”)
Enseña que Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre, y que no hay salvación por medio de ningún otro.
Soli Deo gloria (“la gloria solo para Dios”)
Enseña que toda la gloria es sólo para Dios, puesto que la salvación sólo se lleva a cabo a través de su voluntad y acción; no sólo el don de la redención todo-suficiente de Jesús en la cruz, sino también el don de la fe en esa redención, creada en el corazón del creyente por el Espíritu Santo.
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