Panfleto Nazi
Publicidad Kolynos de 1956 en España
La iglesia no se quedó atrás, también empezó a usar los folletos, pero que sin darse cuenta el método se quedó en el tiempo, las palabras abundantes y los dibujitos ya eran cosa del pasado. Ahora se tienen televisores 3D, y los 'smartphones' que van de la mano con las redes sociales.
En el afán de evangelizar, hemos convertido a nuestros folletos en un pronunciamiento muy rústico en el que pretendemos "meter" toda la Biblia, aprovechando cualquier espacio para llenarlo de palabras y más palabras que para una sociedad apresurada y sin tiempo, le resulta aburrido e irrelevante.
Un modelo de tratado evangelístico
CORTO PERO DESAFIANTE
El mensaje de Jesús siempre está vigente para la humanidad, lo que no siempre estará vigente, serán las formas en cómo compartimos ese mensaje.
Para crear un mensaje atractivo, no hacen falta conocimientos profesionales en publicidad, sólo basta con mirar los anuncios de los comercios, y preguntarnos cómo hacemos lo mismo a la hora de evangelizar sin perder nuestra esencia.



El evangelio no es un producto que se vaya a vender o publicitar, no hay comparación; la Biliba recomienda leer, y lo que se hace en los folletos es resumir el plan de salvación u otros temas del cirtianismo, así que tu idea no ca con esa comparación, hay que leer la Palabra de Dios y entender lo que el tiene preparado para cada uno de nosotros. Eso puede encajar en estampados de polos u otros que se crea conveniente.
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