El palabreo de nuestros folletos

A inicios del siglo pasado, los folletos (tratados, volantes, anuncios) se han usado para publicitar todo tipo de mensajes. El mismo Adolf Hitler los usó masivamente para convencer a la población a unirse a su partido Nacionalsocialista Obrero Alemán.


Panfleto Nazi

Con el paso del tiempo se han diversificado, antes eran extensos, pero atractivos, porque no había la televisión ni la internet, entonces la gente al ver dibujitos con palabras, se entretenían leyéndolos.


Publicidad Kolynos de 1956 en España

La iglesia no se quedó atrás, también empezó a usar los folletos, pero que sin darse cuenta el método se quedó en el tiempo, las palabras abundantes y los dibujitos ya eran cosa del pasado. Ahora se tienen televisores 3D, y los 'smartphones' que van de la mano con las redes sociales.

En el afán de evangelizar, hemos convertido a nuestros folletos en un pronunciamiento muy rústico en el que pretendemos "meter" toda la Biblia, aprovechando cualquier espacio para llenarlo de palabras y más palabras que para una sociedad apresurada y sin tiempo, le resulta aburrido e irrelevante.


Un modelo de tratado evangelístico

CORTO PERO DESAFIANTE


El mensaje de Jesús siempre está vigente para la humanidad, lo que no siempre estará vigente, serán las formas en cómo compartimos ese mensaje.

Para crear un mensaje atractivo, no hacen falta conocimientos profesionales en publicidad, sólo basta con mirar los anuncios de los comercios, y preguntarnos cómo hacemos lo mismo a la hora de evangelizar sin perder nuestra esencia.